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info Descripción

Descubre cuántas madejas de lana sustituta necesita tu patrón solo por el metraje. Madejas originales por yardas, dividido entre las yardas nuevas.

📘 Cómo usar

  1. Introduce las madejas originales y las yardas por madeja del patrón
  2. Introduce las yardas por madeja de la lana sustituta
  3. Consulta las madejas necesarias, el metraje total y el sobrante

Calculadora de sustitución de lana

Lana original

madejas
yd

Lana sustituta

yd
Madejas sustitutas necesarias
madejas

Desglose del cálculo

Metraje total necesario yd
Metraje que aportan estas madejas yd
Metraje sobrante yd

※ Metraje total = madejas originales × yardas por madeja. Madejas sustitutas = metraje total ÷ yardas de la lana sustituta.

※ Las madejas se venden enteras, así que el resultado siempre se redondea hacia arriba.

※ Compra una o dos madejas de más para cubrir diferencias de lote de tinte y posibles deshilados.

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Solo compara el metraje, no el peso ni la muestra. La cantidad real varía según el grosor de la lana y el punto.

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Calculadora de sustitución de lana | Cambia cualquier lana y obtén las madejas exactas por metraje

Cuando la lana recomendada por un patrón está descatalogada o no la encuentras, esta calculadora te dice cuántas madejas de otra lana comprar, usando solo el metraje. Multiplica las madejas originales por las yardas por madeja para obtener el metraje total, lo divide entre las yardas de la lana sustituta, redondea hacia arriba a madejas enteras y muestra el sobrante.

💡 Sobre esta herramienta

Las lanas se descatalogan, los lotes de tinte desaparecen y el presupuesto manda: sustituir la lana que pide un patrón es algo habitual al tejer a dos agujas o a ganchillo. La pregunta difícil siempre es la misma: ¿cuántas madejas de la lana nueva necesito de verdad? Igualar por peso (gramos) falla en silencio, porque una madeja de 100 g de lana gruesa tiene muchas menos yardas que una de 100 g de lana fina. Si compras por peso, puedes quedarte sin lana a mitad del proyecto.

Lo fiable es igualar por longitud, no por peso. Esta herramienta reconstruye el metraje total que supone tu patrón —madejas originales por yardas por madeja— y lo divide entre las yardas de la lana nueva. Como las madejas se venden enteras, el resultado se redondea hacia arriba a la madeja siguiente. Además muestra el metraje total necesario y el sobrante, para que veas de un vistazo cuánto margen tendrás. Sin tablas de conversión de grosores: basta con leer la longitud impresa en la etiqueta.

🧐 Preguntas frecuentes

P. ¿Por qué calcular por metraje y no por peso? R. Dos madejas del mismo peso pueden tener longitudes muy distintas según la fibra y el grosor. Tu proyecto necesita una longitud de lana, así que igualar por gramos te deja corto o de sobra. El metraje (yardas o metros) es la base segura.

P. Mi etiqueta solo indica metros. ¿Puedo usarla igual? R. Sí, convierte primero. Un metro equivale a unas 1,094 yardas. Convierte a yardas tanto la lana original como la sustituta antes de introducirlas y la proporción no cambia.

P. Si compro exactamente las madejas calculadas, ¿me alcanzará? R. Compra una o dos de más. Los lotes de tinte varían entre tandas y conviene tener margen para la muestra, posibles deshilados y las costuras. Conseguir el mismo lote más tarde suele ser imposible, así que lo prudente es redondear por encima del cálculo.

P. ¿Sirve para una lana de distinto grosor? R. Da una estimación de metraje, pero un grosor muy diferente cambia la muestra y, por tanto, el metraje real que consumes. Elige una sustituta de grosor parecido y teje siempre una muestra para comprobarlo.

📚 Datos curiosos

La palabra «madeja» designa una porción de hilo enrollada de forma holgada, distinta del ovillo bien apretado. Para las cuentas de compra, la forma da igual: lo único que importa es la longitud impresa en la etiqueta. Una rareza persistente al comprar lana es la división de unidades: muchos patrones estadounidenses y británicos indican yardas, mientras que numerosas etiquetas europeas y latinoamericanas imprimen metros, y ahí es justo donde se tuercen los cálculos de sustitución. Como las etiquetas casi siempre muestran peso y longitud, acostumbrarse a leer primero la longitud —y no los gramos— hace que cada estimación de madejas sea mucho más precisa.